El Palacio de Armiñón

 

 

El palacio de Armiñon, un hermoso ejemplar de arquitectura doméstica, noble del siglo XVII, elegante en el equilibrio de sus proporciones y en el juego de los macizos y vanos de su fachada.

En su parte baja se abre un pórtico de cinco arcos de medio punto, en línea con la calle, y dos como accesos laterales a este porche en cuyo interior se encuentran las tres portadas del palacio, adinteladas y molduradas en su perfil.

    En las dos plantas superiores se abren balcones con antepechos de hierro, alternantes, en la segunda, con ventanas rectangulares; el tejado vuela sobre un alero de madera bien labrada en las cabezas de sus apeos. Los escudos que campean sobre la fachada y el esquinal Noroeste del edificio ostentan los blasones de sus señores

 

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El de la fachada lleva en el primer cuartel las diez panelas, la tao y el cordón franciscano de los Montoyas; en el segundo, la torre con dos leones rampantes a sus flancos, armas de la Torre y Urbina; los cuarteles tercero y cuarto repiten los blasones de los Urbinas - lobos cebados ante árboles -, por el parentesco de ambos cónyuges, documentados en la segunda mitad del siglo XVII.

El escudo del ángulo Noroeste del edificio muestra los lobos de los Urbinas en el primer cuartel, las armas de los Orues en el segundo - dos árboles, cinco panelas y una estrella en lo alto -, las de la Torre en el tercero y las trece estrellas salazariegas en el cuarto .

 

Datos sobre  el pueblo de ARMIÑÓN.

  

  ARMIÑON existía ya como aldea en el siglo XI. Antes de mediar el siglo, en 1044, un Rosario y Cristo Crucificado se noble procedente de uno de sus solares, el «senior» «Lope Sanchez de Aramignon> ofrecía San Millán parte de un monasterio titulado de San Martín con casas en Herrera y otras propiedades a orillas del Ebro. Con el mismo nombre de «Aramignon> figura el pueblo, también por entonces, en el documento de San Millán tributando una reja anual al  monasterio, aportación correspondiente a diez casas pagadoras; en 1099, el rey Alfonso VI hacía  merced a la villa de Miranda, en su carta de población, de «todo San Julián de Armiñón,  solares e iglesia>~.

 

En Armiñón se conserva aún el hagiotopónimo «San Julian> entre el Zadorra y el camino a Rlvabellosa, a la 1zqulerda de la línea ferrea de Madrid a Irun a su paso, por estos lugares.

A lo largo del medioevo, Armiñón fue cobrando importancia en función de su puente y como encrucijada de los caminos hacia Miranda y La Rioja. En el «Puente de Armiñón> se databa en 1339 una carta de venta que Landázuri recoge con la fecha de 1439, seguramente por un error material toda vez que sitúa el documento en tiempo de Don Alfonso -Alfonso XI-:;- que reino hasta 1350. 

La documentación de la venta de Armiñón, junto al puente, arranca también de antiguo. En el apeo conservado en el archivo de La Puebla, fechado en 1536, del que ya se ha hecho mención, se colocaba un mojón en el «Camino Real que viene de las Ventas de Armiñón>, «de su cabo de la Puente del Rio»

 

Las relaciones de viajes recogidas por Vázquez de Parga, Lacarra y Uría y Santoyo sobre todo, citan a Armiñón y su puente como paso vital en los caminos hacia la frontera, a través de Alava por San Adrián o por Léniz. A su paso por las «Ventas de Armiñón> y a su puente sobre el Zadorra se refería en el siglo XVI Andrea Navagiero, y sin terminar el siglo, Juan Bautista Venturíno recordaba las mismas ventas. En 1660 pasó por el «Puente de Armiñón> la comitiva real de Felipe IV cuando se dirigía a la frontera francesa a entregar a la infanta María Teresa como esposa de Luis XIV; en 1664 pernoctaba en «Erminiam>, después de haber cruzado el Bayas y el Zadorra, el viajero inglés Francisco Willughby; y, en 1672, el francés Albert Jouvin atravesaba el «gran puente de piedra» de Armiñón para llegar, entre viñedos, al paso por el vado del río Bayas y a los «arenales de Miranda». En el siglo XVIII el peregrino francés Guillermo Manier, sin cruzar el puente de Armiñón tomaba el camino hacia La Rioja por Lacorzanilla; pero en 1778 y 1792 lo atravesaban los viajeros franceses Peyron y Bourgoing, quien recordaba «el camino recto y muy bien conservado» que le había llevado hasta Miranda, el mismo que seguiremos en nuestro recorrido hasta Rivabellosa.

 

Las guías de viajeros incluyen también, a partir del siglo XVI «las Ventas de Estaluillo» en el camino de Burgos a Vitoria; y los mapas franceses de comienzos del XVIII señalan, asimismo, la «Venta de Estaviglio», «La Venta» y «Estaviglio» en la misma ruta.

Como pueblo-encrucijada, el trazado de Armiñón se configura, como se ha indicado, en función de los dos viales que se cruzan en él: el que de Este a Oeste baja de Estavillo al puente, camino de Rivabellosa, Miranda y Burgos, y el que, de Norte a Sur, llega desde Vitoria y La Puebla para continuar hasta La Rioja sin cruzar el Zadorra, aunque siguiendo el curso del río hasta su desembocadura en el Ebro. Ambos ejes se cortan en la plaza y se materia1izan en la llamada «Calle de la Fuente», el que viene de Estavillo para continuar por la «Calle del Puente» hasta llegar al río, y en la denominada «Calle Real» que es en realidad el camino- calle que atraviesa a Armiñón en su recorrido desde Vitoria y La Puebla a La Rioja.

Ocupa el centro de la plaza, núcleo de esta «crux» urbana, una gran fuente colocada en 1852 y restaurada en 1964, con una gruesa columna de fuste estriado, rematada en una gran esfera de piedra y flanqueada en su sólida base con otras bolas también de piedra.

 

Entrando en Armiñón desde el camino de Estavillo, hoy carretera, se accede a la llamada «Calle de la Fuente» por su parte más alta. En ella se encuentra la parroquia de San Andrés y, frente a ésta, un curioso edificio blasonado. Se trata de una casa noble de mampostería, con una columna de capitel toscano en su ángulo Noroeste, de cara a la calle, y, sobre ella una hornacina que, rematada en doselete con un anagrama mariano, cobija una imagen de la Virgen. Sobre este edículo, monta un pequeño escudo de los Montoyas -diez panelas, tao y cordón franciscano-, blasones muy repetidos en Armiñón y su iglesia. En el flanco izquierdo queda la antigua ermita de San José, que se reparaba en 1827 y hoy es capilla del cementerio

Imagenes dede el puente del Rio Zadorra.

        

 

 

 Cauce molinar en la zona de las huertas.

Nenufares.